miércoles, 31 de diciembre de 2008

¡Otro año más con balance muy a favor!

Durante los últimos dos años, en estos días que marcan que el final de un año y el inicio de uno nuevo, he escrito una entrada titulada “Un años más con saldo a favor”, en las que recapitulo y agradezco todas y cada una de las bendiciones que marcaron mi vida ese año.

Y este no puede ser la excepción, porque si ha habido un año con un gran balance a mi favor, definitivamente ha sido este.

¡Así que gracias 2008 por haber sido un gran año, gracias vida por haberme dado un año más con saldo a favor!

Gracias por mi hija hermosa, sana, feliz, alegre y genial.

Gracias por mi esposa bella, sana, feliz y brillante.

Gracias por la luz con la que mis dos princesas iluminan mi vida todos los días.

Gracias por nuestro hogar lleno de luz, amor, armonía, paz, seguridad, abundancia y prosperidad.

Gracias por mi salud.

Gracias por nuestra familia, padres, hermanos, primos, sobrinos y todos los demás.

Gracias por nuestros amigos de toda la vida, cercanos, leales y sanos; y gracias por todos los nuevos amigos también.

Gracias por nuestros trabajos, productivos y honestos, rodeados de gente buena y bien intencionada y en los que además podemos hacer lo que mejor sabemos y más nos gusta hacer.

Gracias por la oportunidad de conectar con tantas personas a través de este blog para compartir con ellos y aprender de ellos también.

Gracias por la oportunidad de colaborar con distintos esfuerzos como el libro Age of Conversation 2, las conferencias y pláticas en congresos, foros y eventos, los seminarios de entrenamiento a empresas y las clases en El Semillero también.

Gracias desde ya 2009 por todas las bendiciones y oportunidades que traes contigo para todos nosotros.

Gracias porque, como dije en la entrada de hace un año: 

¡Cada año es mejor!

domingo, 21 de diciembre de 2008

10 cosas que puedes hacer para no caer en la depresión colectiva que hay

¿Lo has notado? Se siente en el ambiente, se ve en el gesto de las personas, se percibe en su lenguaje corporal. Pareciera que hay una depresión general. La preocupación y el estrés es notorio; en las empresas la presión a sus integrantes es más que evidente: Jefes preocupados por llegar a la cuota del año, y empleados angustiados por conservar su trabajo. En las calles el miedo también hace sus estragos. Y en estos días que fiestas que comienzan, el ambiente festivo es el único ausente.

¡Pero aún así te digo que creo que hay mucho que celebrar! Por eso quise compartir 10 acciones que creo muy útiles para no ser parte de esa colectiva depresión que hay: 

1-    Haz tu propia lista de gratitud.
Nada nos recuerda tanto todo lo que hay que celebrar en nuestras vidas como enlistar cada una de las cosas por las que deber ser muy agradecidos: nuestros hijos sanos, nuestras familias unidas, sanas y enteras, nuestros hogares seguros, nuestros trabajos, nuestros amigos…en fin cada quien sabrá las bendiciones que tienen en su vida y como las agradecerán.

2-     Inicia una dieta libre de noticias.
Esto es algo que en lo personal he puesto en acción prácticamente todo el año ¡Y funciona muy bien! Claro que a veces me pierdo se saber chismes y tragedias de inmediato, pero ¿quién quiere gastar su tiempo en eso en primer lugar? Además, si hay alguna gran noticia que realmente tengan que saber, créanme que se enterarán.

3-    Date tiempo de recreación.
Recreación quiere decir volver a crear, y para eso uno necesita dedicar tiempo y espacio al descanso y la distracción; son precisamente estos los que nos ayudarán a pensar mejor.

4-     Mírate al espejo y regálate una sonrisa.
¿Alguna vez lo han hecho, mirarse al espejo, hacerse muecas y hablarse a si mismos con voces extrañas? Reírse de uno mismo es clave para no tomarse esta vida tan en serio, dicen por ahí. (Ok, talvez tengo que practicar esto más seguido).

5-     Ya que estas en eso sonríele a la gente que te rodea, aún si es por ninguna aparente razón. Inténtalo ya. Pocas cosas son tan contagiosas y producen un inmediato bienestar como la hace recibir una sonrisa de alguien más.

6-    Haz algo por alguien espontáneamente.
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo especial por alguien si que te lo pidieran? No tiene que ser algo grande ni ostento, una nota, un café, un dulce o una recomendación. Cuando hacemos algo por alguien más no podemos evitar sentir esa gran satisfacción de realización.

7-    No hagas lo que no te gusta solo porque crees que es tu única opción. ¡NO LO ES!
Todos tenemos grandes habilidades y fortalezas que normalmente están ligadas a las cosas que más nos gustan hacer (porque somos muy buenos haciéndolas) así que no pierdas el tiempo haciendo algo que no te apasiona hacer.

8-    No comas comida chatarra. No te nutre, solo te engorda y hace sentir inflado y pesado; y cuando nos sentimos pesados no nos queremos mover, y cuando no nos movemos nos sentimos morir. ¿no sería mejor sentirnos ágiles en todo momento? OK ok, esto sí que es algo en lo que necesito trabajar, pero que mejor manera de recordarlo que escribiéndolo y compartiéndolo con ustedes?

9-    Aparta una buena parte de tu tiempo para pasarlo con tus seres más queridos. Si no lo haces, no importa que tan importante sea tu trabajo o tus proyectos, todo eso perderá sentido.

10- Cada día al despertar ponte una tarea especial. Define un objetivo o algo que esperar en el día.Puede ser divertirte, conectar con gente nueva, hablar con alguna vieja amistad, comer algún tipo de comida especial, cumplir con una fecha de entrega; lo que sea, pero que sea algo por lo que sepas que vale la pena esperar!

Ahí las tienen, mis 10 sugerencias para evitar se parte de la depresión colectiva de hoy. Seguramente ustedes habrán pensado en muchas otras más, así que por favor, no dejen de compartirla aquí.

lunes, 8 de diciembre de 2008

¡Continental Airlines $8.06 dólares por persona!

Sí, ocho dólares con seis centavos por persona fue la enorme cantidad que recibimos en forma de cupones de comida, los pasajeros del vuelo 2646 a Houston hace ocho días cuando, por fallas eléctricas, tuvimos que desabordar el avión que estaba a punto a despegar.

Menos del 2% de la cantidad que, por lo menos en mi caso, pagué por los boletos de vuelo redondo a esta ciudad Texana y que fue bonificado como compensación para que, durante la espera de más de 3 horas (adicionales a las 3 que ya habíamos esperado) pudiéramos comer algo en el restaurante de su elección, no de la nuestra, y en el que por cierto el alimento más barato costaba ciento dos pesos versus los 105 del valor del cupón.

No es que me queje. De hecho estoy profundamente agradecido con el capitán del avión quien responsablemente tomó la decisión de no despegar ante el desperfecto que presentaba la aeronave. ¡Muchas gracias capitán!

Pero a los responsables de sus operaciones en tierra les tengo que preguntar: ¿Cuál es para ustedes el valor real de un pasajero o cliente leal? ¿En verdad valemos menos del 2% de lo que nos cobran?

¿No hubiese sido mucho mejor ayudar a los pasajeros que ahora estábamos frente al problema de encontrar otro vuelo a:

1-      Tener un lugar especial al cual recurrir para poder ser re-documentados en el próximo vuelo, sin la necesidad de hacernos salir de la terminal para ir hasta los mostradores exteriores de documentación.

2-      Transferir nuestro equipaje de un avión a otro sin obligarnos a tener que ir a las bandas por nuestras maletas, pasar aduana sin ninguna razón y tener que re-documentar.

3-      Darnos un lugar donde esperar cómodamente el próximo vuelo en lugar de darnos un cupón con el que no se puede cubrir el total de la cuenta del restaurante que ustedes mismos eligieron?

Y no puedo evitar preguntarles a ustedes amigos míos ¿cuánto valoran a sus clientes? Cuando tienen alguna falla por razones fortuitas ¿buscan agregar un valor adicional a sus clientes, que realmente les envíen un mensaje de “realmente lo siento, me preocupa tu satisfacción y tu negocio vale mucho para mi” o solo les dan un parche en forma cupón?

Verán muchas veces las empresas creemos que con dar un reembolso de alguna determinada cantidad, a veces incluso hasta del 100% de lo pagado por el cliente, es suficiente para absolver nuestra falta, pero no lo es así.

Devolver lo cobrado tan solo es lo justo, lo mínimo esperado. Si en verdad queremos obtener un cliente leal que continúe trayendo su negocio al nuestro, tenemos que enfocarnos también en proveerle de una gran experiencia, de un servicio sin igual que le deje saber que aún a pesar de todo, incluso de nuestros errores, siempre buscaremos ir más allá de su satisfacción.

Así que los deja con esta pregunta una vez más ¿para ustedes cuál es el valor real de sus clientes?

Pics of the week!

Como siempre, aquí publico algunas fotos de las pláticas y conferencias que más recientemente he dado, en esta ocasión en DDB México, Amipci y una conferencia especial para UNITEC.

¡Chécalas, talvez te encuentres en una de ellas!


lunes, 24 de noviembre de 2008

¿Urgentes?

¿Alguna vez han reportado alguna emergencia o accidente, un choque, una fuga de gas o algo que requiera ser tratado con urgencia? Seguramente para reportarlo llamaron al 060 en México o al famoso 911 en Estados Unidos y otros países. Dudo muchísimo que hayan reportado la volcadura de un carro por e-mail ¿correcto?

Entonces pregunto: ¿Por qué hay gente que manda correos electrónicos diciendo que es “urgente” que les respondan?

El e-mail no es una herramienta para reportar urgencias, de hecho, hace un muy pobre trabajo con las emergencias. El e-mail es una excelente herramienta para documentar acuerdos y enviar correspondencia importante, que no es lo mismo que urgente.

Y es que ¿Cuántas veces han recibido algún mensaje por correo electrónico pidiendo atención “urgente”? O ¿En cuántas ocasiones un miembro de su equipo les responde con el famoso “ya le envíe un e-mail con carácter de “urgente” al cliente o al proveedor  o al director de otra área o a quien sea? O peor aún ¿cuántos e-mails no han enviado ustedes mismos en calidad de “urgente”?

Si requieren atención urgente, si necesitan una respuesta inmediata, no envíen un e-mail. Levanten el teléfono y llamen a la persona de la que requieren respuesta; y si ambos trabajan en la misma empresa y en las mismas oficinas, levántense de su lugar, caminen unos metros y busquen a dicha persona.

“¿Pero que hay de las personas que tienen blackberry o algún otro smart phone en el que puede recibir y responder sus mails?”, Talvez estén pensando algunos de ustedes…

Les tengo una mala noticia: estos útiles aparatitos no son ni una correa ni  un radio localizador que como por arte de magia logran que sus usuarios respondan automática e inmediatamente a aquellos mails “urgentes” que envían; más bien son una herramienta que le permite a sus usuarios poder leer y responder sus mensajes en el momento que más conveniente les es y desde cualquier lugar. En otras palabras, están hechos para servirle al dueño del aparato, no a quienes les mandan los mails.

Lo cual no debería ser ningún problema pues en realidad, no pueden existir los e-mails urgentes, pues usualmente (y sean sinceros y hagan un auto análisis de esto) cuando enviamos un correo diciendo que necesitamos que nos devuelvan una respuesta con “urgencia”, es porque típicamente hemos dejado pasar mucho más tiempo del que debíamos para hacer esa solicitud, convirtiendo nuestro requerimiento, más que en un “urgente”, en un retraso que evidentemente queremos cubrir.

Así que la próxima vez que vayan a enviar un mail “urgente”, antes de hacer clic en enviar, deténganse, tómense un respiro y pregúntense si es o no realmente urgente y si lo es, guarden el mensaje como borrador y no lo envién mas que como confirmación una vez que hayan hablado personalmente con la otra persona para pedir su urgente atención.



Crédito de la fotografía: http://www.flickr.com/photos/forestethics/

martes, 18 de noviembre de 2008

¿Cómo estas preparando a los líderes de tu empresa del mañana?

Dicen por ahí que muchos de los trabajos para los que estamos entrenando y desarrollando talento hoy, aún ni siquiera existen.

Y no podría estar más de acuerdo. Las cosas están cambiando y mucho. La manera de hacer las cosas y desarrollarse en el trabajo hoy son muy diferentes a lo que eran hace tan solo unos 5 años; y el desarrollo profesional de cada persona hoy es inmensamente distinto a lo que uno suponía tener que hacer antes para tener una carrera exitosa.
Imagínense, se estima que los que hoy son estudiantes universitarios tendrán entre 10 y 14 trabajos para cuando cumplan 38 años.

Y esto no es tema de un futuro muy lejano, de hecho hoy 1 de cada 4 empleados en el mundo tiene menos de 1 año en su actual empleo. 

¡El cambio está sucediendo hoy! Y la pregunta que nos queda por responder con urgencia es: ¿Qué estamos haciendo hoy para preparar a los líderes de nuestras empresas mañana?

Las expectativas son muy grandes y los roles están cambiando.
La famosa generación Y ya empieza a integrarse a la fuerza laboral y de acuerdo de Penélope Trunk (Brazen Careerist) esta generación va a cambiar totalmente la cara de las empresas ante sus empleados.

Las personas encargadas de liderar la comunicación y mercadeo de las empresas, tal como nos lo comparte Mitch Joel, están teniendo que evolucionar con urgencia frente a las oportunidades que presentan los medios sociales (social media) y la tecnología; y de acuerdo a lo que explican Joseph Jaffe en Estados Unidos y Rafaél Pérez Toribio en México, las agencias de comunicación no serán la excepción.

Así que vuelvo a preguntar: ¿Qué estamos haciendo hoy para preparar a los líderes de nuestras empresas mañana?

Y no podemos dejar que la respuesta sea algo así como “pues seguro el presidente de la empresa o recursos humanos algo estarán haciendo…”
Pensar así sería condenarnos a perder el poder de promover y dirigir el desarrollo de nuestras propias carreras profesionales. Cada uno de nosotros tiene el potencial y la responsabilidad de actuar como líderes, aún sin el título formal (LWOT – Leaders with out title, como los llama Robin Sharma), para colocarnos en la cresta de la ola de esta evolución laboral y ayudar también a otros a hacerlo.

Entendámoslo de una buena vez: 

ESTA ES LA ERA DE LA CONVERSACIÓN Y LA COLABORACIÓN.

¡Así que a ponerse a trabajar!

¡Las fotos de la semana!

Y como siempre, lo prometido es deuda. He aquí algunas fotos tanto de mi primera clase en El Semillero, como del seminario organizado por la Amipci y la AAM, que impartimos varios profesionales del marketing digital, la semana pasada en México.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Una excelente política que fijar.

Tu las tienes, la empresa para la que trabajas las tiene también, en la escuela de tus hijos igual las tienen, en todo comercio e institución las tienen: Políticas.

Criterios que toda organización ha definido para guiar como debe ser el comportamiento e interacción de los empleados de la misma, tanto con sus colegas, líderes y subordinados, como con sus clientes y proveedores.
Políticas distintas sobre la manera de vestir, horarios de trabajo, solicitud de equipo e insumos, etc. Incluso políticas de cómo deben de conducirse las juntas y reuniones de trabajo.
Pero lo que casi nunca he visto es que tengan una política de “NO a los Assholes”  (palabra que uso en Inglés pues la traducción equiparable en Español suena algo agresiva: “Pendejos”).

Sí, una política con la que la organización procure un ambiente libre de “a**holes”, es decir libre de personas que, lejos de contribuir productiva y positivamente, no solo a los resultados numéricos de la empresa, sino también a generar un ambiente agradable de trabajo que ayude a los miembros de la misma a trabajar mejor y con más entusiasmo, desarrollando su potencial personal y profesional; contaminan el ambiente, creando tensiones innecesarias que terminan por contagiar a cada integrante del equipo de manera diferente, pero dejándolos a todos sin las ganas de trabajar.

“A**holes” hay muchos e interactúan con tu equipo todos los días, desgastándolo, cansándolo y dejándolo si ganas de colaborar. Puede tratarse de un director o de un ejecutivo clave, puede ser también algún miembro del equipo que crea que es merecedor a algún trato especial o puede tratarse de un cliente abusivo o un proveedor incumplido.
Pero sea quien sea, el impacto que estas personas pueden tener sobre tu organización puede ser mucho más grande de lo que crees.
De aquí la importancia de que toda empresa, y cada persona ¿por qué no?, establezcamos nuestra propia política de decir no a los “a**holes”. Una política para evitar en la medida de los posible, contratar, comprar y vender servicios o productos de “a**holes” .

Vaya,  qué tan importante no será este tema que líderes y pensadores como Guy Kawasaki y Bob Sutton, han dedicado parte de su trabajo al mismo. (Tómate un par de minutos para ver su video).

Claro, sería muy fácil señalar dedos y calificar de manera arbitraria a la gente a nuestro alrededor, pensando que nosotros no somos unos “a**holes”, pero para eso el Profesor de  Ingeniería y Ciencia de la Administración de empresas de la Universidad de Standford, Bob Sutton, como parte de su libro “The no Assholes rule” comparte (a través del Blog de Guy) con nosotros un breve examen de 24 sencillas preguntas para identificar si somos o no unos “a**holes certificados”. 

Y aunque seguramente ninguno de ustedes saldría como una calificación mayor a 5 puntos (yo saqué 1 por cierto), talvez sí conozcan a alguien quien rompa el record.

Nota importante.

Los comentarios, reflexiones y recomendaciones aquí plasmadas son mi opinión personal, y no necesariamente reflejan la opinión de mi empleador.