sábado, 27 de enero de 2007

Empezando el año con saldo a favor. Cuarta parte.

A tan solo 38 días de terminar el 2006 y a 30 de la fecha en que habíamos planeado tomar nuestras tan merecidas vacaciones; el 22 de noviembre a las 11:30 am aproximadamente, recibí una llamada de mi mamá. “ohoh” pensé yo, pues es tan poco común que ella me marque a la oficina y a esa hora…
“Me preocupa mucho tu papá” comenzó diciendo, explicándome como desde una noche antes, él había comenzado a tener un dolor intenso en el pecho.
Aún no terminaba de hablar con ella cuando ya estaba yo marcándole a mi papá, al mismo tiempo que tomaba mi cosas y me alistaba para salir corriendo por el y llevarlo al hospital.

De esta historia ya he escrito mucho, lo difícil y frustrante que fue, el nivel de tensión y estrés, la angustia y la preocupació
n; pero también sobre las lecciones aprendidas:

  • La paciencia, la serenidad y la calma que hay que desarrollar.
  • El saberse rendir y pedir ayuda.
  • El ayudar a todos de corazón y no por compromiso. No con lo que te sobra, sino con lo que de verdad haga falta, aún cuando esto signifique un sacrificio personal.
  • Entender que aún cuando tengas la fuerza, la buena intención y la costumbre de resolver, no todo depende de ti.
    Hay que aprender a soltar y dejar que cada quien tome su responsabilidad.
  • Una confirmación más de lo importante que es llegar al balance correcto entre hacer que suceda y dejar que suceda.
  • Recordar lo importante que es la prevención y la planeación.
  • Lo imperante que es el cuidado de la salud. Como sabiamente me dijo hace un poco mi esposa (quien por cierto es más sabia de lo que ella misma cree): “Que fácil y económico es cuidar la salud, pero que difícil y caro es recuperarla”.
  • Comprender que no importa que tan grande sean los problemas y las culpas, no somos nadie para juzgar. No estamos aquí para hacerlo. La vida nos encamino hasta este lugar para ayudar, apoyar, ser ayudados y vivir, y nada más.
  • No calificar como bueno o malo lo que sucede, sino absorber la lección que el momento nos da y que nos ayudará a crecer y prepararnos más, en esta gran universidad que llamamos vida.

Y así pues, hoy después de hacer todo un recuento de lo vivido el año pasado y de poner las cosas en la balanza, he logrado sacar una gran conclusión:

Continuara…

martes, 23 de enero de 2007

Empezando el año con saldo a favor. Tercera parte.

¡Que difícil decisión!

Tendríamos que cerrar la cafetería y absorber toda la deuda generada y acumulada durante meses, además de tragarnos con un nudo en la garganta toda la inversión, física y emocional que habíamos hecho.

Como se me vino el mundo encima una vez más.


Primero cerrar, tragarse el orgullo otra vez y pedir ayuda.
Ajustar gastos, dejar a un lado los gustos que nos dábamos, sacrificar viajes y compras. Un carro vendido, uno de dos que con tanto esfuerzo había comprado.
“¡Que castigo! ¡por qué otra vez!” Pensaba yo irracionalmente.

Y hoy comprendo que no se trataba de ningún castigo, sino de una gran lección para aprender a desprendernos de lo material, saber administrar nuestros gastos y no tomar nada, absolutamente nada como un hecho.

Entender que no se requiere de muchos bienes para vivir, pues el buen vivir no está en cuantas cosas y juguetes tienes, sino en cuanto disfrutas, gozas y aprecias la vida que hoy tienes; y en saber dar gracias de corazón por las cosas realmente importantes y que sí tienes en tu vida, como:
  • El amor incondicional de tu pareja y el amor que tú tienes por ella.
  • Una vida llena de salud y plenitud.
  • Una familia unida y sana.
  • Un hogar lleno de paz, luz, armonía, energía y felicidad.
  • Un trabajo digno y productivo con el cual ayudar a los demás.
  • A tus amigos cerca de ti.
  • Una vida llena de oportunidades y bendiciones.

Comprender que es aquí donde radica la verdadera abundancia y prosperidad y no en lo material.
Aprender a no depender de un bien material, y por el contrario, disfrutar de la libertad que no tenerlo te da.
Y una vez más comprobar que el balance siempre hay que crear, pues si bien no es indispensable tener algo, algún juguete material, tampoco es malo tenerlo si lo puedes honradamente adquirir, pero sobre todo si lo sabes tener sin que este te tenga a ti.

Y así llegaba el año a su final y ahora sí, todo parecía convertirse en tranquilidad. Los planes y las expectativas eran de por fin descansar, deudas saldar, premios por comprar y ¡viajes por realizar!
¿Y por qué no habría de ser así? Nos lo merecíamos después de todo.

Fue entonces cuando el golpe más fuerte del año llegó…

Continuará…

Empezando el año con saldo a favor. Segunda parte.

...El trabajo...

¡Que abrumador reto! Tomar una responsabilidad más grande, tomar un negocio perdido y transformarlo, sacarlo adelante. ¿Cuántas veces habré pensando en renunciar?
El equipo tan pequeño, falto de experiencia, los recursos tan escasos, las exigencias de tantos clientes a la vez, sin contar las expectativas tan altas del grupo.
¡Que presión! Pero que grande lecciones me dejó.

  • Primero que nada a entender que uno no es consecuencia ni víctima de la situación, sino causa, motivo y motor. Y que al mismo tiempo hay que dejar que la vida actúe y haga su parte también.
  • Segundo, aprender a confiar, no solo en los otros y así saber delegar, par más importante aún a confiar en mi mismo, saberme seguro y capaz; y entender que el lugar en el que estás no es casualidad, sino que existe una fuerte razón más allá de lo obvio, para estar ahí. AYUDAR Y COLABORAR CON TODOS.
    A algunos a crecer y aprender, a otros a realizar mejor su trabajo, o unos más a partir para un nuevo camino; ayudar a todos a cumplir sus objetivos.
  • Tercero, aprender o mejor dicho a reconocer que el trabajo es tan solo un medio de vida y no una razón para vivir.Y a la vez entender que lo importante no es hacer un lado el trabajo y enfocarte solo a tu vida personal, sino que hay que crear un balance perfecto entre ambos, y que ese equilibrio solo está en ti lograr.

    Y avanzaba el año y las experiencias seguían acumulándose. Llegado marzo toda crisis parecía ceder y dar una respiro, cuando tuvimos que tomar una muy difícil decisión…Que gran lección estábamos por recibir…

    Continuará…

martes, 16 de enero de 2007

Empezando el año con saldo a favor. Primera parte.

Que buen año resultó ser, depués de todo, el 2006.
Cuantos sucesos, cuantas experiencias vividas. Cuanta alegría y cuanta tristeza, tanta esperanza y tanto desaliento. Cuantos contrastes y cuanto aprendizaje.

Tantas cosas sucedieron, tantos retos vencidos, tanta risa y tanto llanto. Tantos momentos en los que sentimos ahogarnos y tantos otros en los que nos sentimos super dotados.

Tantos instantes tan contrastantes y al mismo tiempo con una gran constante:
Difícil o sencillo, triste o alegre, todos estos momentos pasarían, cada uno de ellos tendrían, a su debido tiempo, su solución. A veces favorables y otras no tanto, pero eso sí todas superadas. Todos quedarían atrás para dejarnos tan solo sus lecciones.

Y así, en la tercera semana de este nuevo año, hago un recuento de aquellas vivencias que marcaron el 2006, sus resultados y sus lecciones:

Primero, la cafetería.

Que grandiosa experiencia y que difícil.
La inversión, los gastos imprevistos, el tiempo requerido, el esfuerzo y el desgaste físico, mental y emocional, no perder la confianza en la gente y no regalarla de más, aprender a administrarse, a ser humilde y aceptar que te has equivocado y perdir ayuda.
Saber que sí se puede dar marcha atrás y no considerarlo un fracaso.

Que gran descubrimiento, darte cuenta que puedes dejar de calificiar la situación como buena o mala y que la puedes llamar simplemente: EXPERIENCIA.
Poder absorver de esta las lecciones que tenía la vida preparada para ti:

  • Que lo más importante es no perder la fe, que nada está perdido y que sí se puede salir adelante.
  • Que debes de manternerte fuerte y creer firmamente en ti y en los tuyos.
  • En que la confianza en tu pareja es clave y que pase lo que pase, lo que cuenta es permanecer unidos y juntos hacer frente a cualquier reto.
  • Que sí puedes desprenderte de lo material y que lo más seguro es que al desprenderte de ello caigas en la realización de que no se trataba mas que de una carga adicional e innecesaria.
  • A cuidar tu presupuesto y vivir con lo que necesitas y no con lo que por capricho quieres tener.
  • Pero sobre todo aprender a atreverte, a tomar la decisión y asumir los riesgos. Entender que, como dicen por ahí: “nunca sabrás que hay del otro lado del oceano, si no te separas de la orilla”.

Cuantas lecciones…No terminaba esta situación cuando ya vivía otro reto en mi vida laboral…
...continuará…

sábado, 23 de diciembre de 2006

Entregándose al ritmo de la vida

Qué difícil es dejar que las cosas sigan su curso, detenerse y ceder el control de las cosas y entregarse a otro ritmo, a un paso que no es el tuyo.
Serenarte y entender que no importa que tanto quieras o puedas hacer, simplemente hay cosas que no dependen de ti, ni son tuyas para alterar.
Tiempos que hay que respetar y esperar; situaciones que hay que soltar y permitir que se resuelvan, y soluciones que, aunque no sean las que más deseábamos, hay que saber aceptar.

Hace unos días intervinieron a mi papá, el 11 lo internamos y el día 12 desde muy temprano a esperar. Lo llevarían al hemodinamia a las 10:00 am y pasaron por el hasta las 11:30. “Aquí no existen las horas, sino los turnos” decía el doctor. Tardarían una hora y a eso de la 1:30 nos avisaron que tratarían de hacer una angioplastía. “Nos vemos en una hora” y al final pasaron más de dos.
Después de 4 horas salió para darnos la sorpresa de que habría que hacer otra intervención en algunos días más. “Probablemente mañana miércoles” mencionó el médico y no fue hasta 8 días después que lo volvieron a intervenir.

10 días, 5 extents en 3 arterías y una enorme cuenta de hospital después, por fin sería dado de alta mi papá.

¿Y cuales eran mis reacciones durante todo este tiempo? mmm… verán dentro de todo el confuso buffet de emociones, los arrebatos más frecuentes eran el “¿por qué no pueden hacer todo al mismo tiempo? ¿por qué no son más rápidos? Si yo puedo ir rápido ellos también deberían poder hacerlo, ¿cuánto más quieren que aguantemos? Tengo ganas de tirar la toalla, ¿qué más quieren de nosotros?" Y así podría seguir con una lista enorme de frustraciones e inútiles preocupaciones.

Inútiles sí, pues después de todo hay que recordar que ante estos eventos lo único que podemos hacer es cooperar, ayudar en lo que puedas a que los demás puedan hacer su labor y estar mejor y esperar y dejar que cada quien haga su parte.

Por eso hoy trato de recordar aquella frase que en algún libro hace poco tiempo leí:
“Señor por favor dame la serenidad para aceptar aquellas cosas que no puedo cambiar. Dame coraje para trabajar sobre las que sí puedo afectar. Pero sobre todo dame la visión para saber distinguir y las unas de las otras poder diferenciar”.

Y así, hoy y siempre, habré de recordarme esto a mi mismo y de esta forma tratar de aprovechar y disfrutar cada momento al máximo pues nunca sabrás cuando el control saldrá de ti una vez más.

viernes, 8 de diciembre de 2006

Jugando como los grandes.

Acabo de pasar un par de días calificando y evaluando algunos de los que podríamos llamar los mejores trabajos de publicidad interactiva en México.
111 piezas revisadas, analizadas y valoradas, por seis profesionales de la industria de la mercadotecnia y la comunicación digital en nuestro país.

Les confesaré que al llegar a este festival llamado El Círculo de Oro, me sentía alagado de estar entre un jurado de 40 personas seleccionadas a mano de entre toda la industria publicitaría en México, quienes evaluaríamos todos los trabajos de comunicación realizados en el último año.
Me sentía alagado y reconocido.
¿Y por qué no? después de todo me lo merecía ¿o no?

Y así llegó el día uno, me dirigí al llamado Internet Lounge del festival, donde me encontré con el resto de los miembros del jurado para el capítulo de Internet. Todos con un área de especialidad diferente, pero siempre enfocados al trabajo interactivo.

Todos nos presentamos, ya saben... nombre, empresa, puesto, etc.

"Que grupo tan joven, ojala todos tengamos la suficiente experiencia para hacer un buen trabajo como jurados" pensaba yo.

Podrán imaginar mi sorpresa cuando conforme íbamos avanzando en el proceso cada uno de los integrantes hablaba un poco más sobre lo que hacían y quienes eran.

En ese momento me di cuenta de que ahora sí debía sentirme orgulloso y agradecido de estar con este grupo tan talentoso y diverso:

- Miguel Calderón, Director Creativo y socio de Grupo W en Saltillo, Coahuila, México. Y presidente del jurado del capítulo de Internet de este festival durante los últimos años, además de muy reconocido en la industria por su trabajo para clientes como el Museo del Desierto en Saltillo Coahuila o Rexona.

- Carlos Salazar - Director General de Interalia, México, D.F. México. Creador de grandes casos de éxito en el mundo del Internet en México entre los que destaca Ciudad konec-t de Coca Cola.

- Dani Granatta, reconocido miembro de distintos jurados y conferencista a nivel internacional en diferentes eventos como los Premios LAUS, OFFF o Flash for México y autor de más de 7 libros a cerca de flash y diseño interactivo. Y quien actualmente ha traído su talento a tierras mexicanas.

- Jorge Calleja - Director Creativo asociado de Goodby & Silverstein en San Francisco, California, E.U.A. Quien está poniendo en alto el nombre del talento Mexicano en el extranjero.

- Rene Zemog - Director Creativo asociado de Wunderman México, México, D.F., México. Quien a traído consigo su pasión por el arte y la música al mundo interactivo.

Orgullos pues por la oportunidad de conocer su excelente trabajo y ser inspirado por su nivel de conocimiento, su talento y cuidado al detalle, justo tres factores críticos que siempre he encontrado en todas las personas de éxito profesional y personal.

Por eso, señores del jurado, gracias por sus lecciones. Ha sido un honor y una gran experiencia compartir este foro con ustedes y poder jugar con los grandes.

Después de todo, como dice Robin Sharma: "La persona que serás dentro de cinco años, será resultado de dos principales influencias: la gente con quien te relacionas hoy y los libros que lees."
Y ahora, después de estos dos días de trabajo, solo me queda encontrar un muy buen libro.



Nota importante.

Los comentarios, reflexiones y recomendaciones aquí plasmadas son mi opinión personal, y no necesariamente reflejan la opinión de mi empleador.